Sexualidad diseñada por Dios y pornografía

Jonatan Serrano Perales, diciembre 2022

En el principio creó Dios los cielos y la tierra, los astros, las montañas, los mares, las plantas, los animales y el hombre y la mujer, y vio Dios que era bueno todo lo creado, y Dios pronunció su primer mandamiento al hombre:



Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos (Génesis 1:27-28a).

Fructificad y multiplicaos, reproduciros, disfrutad de lo que os he dado, tened hijos, llenad la tierra. El primer mandamiento dado por Dios a la humanidad implicaba la unión sexual. Dios entregó a Adán una preciosa mujer desnuda. Antes de conocer a Eva, Adán puso nombre a todos los animales siendo el primer experto en zoología, taxonomía, fisiología, morfología y anatomía animal, y sabemos que en la biblia los nombres contienen la identidad, por ello Adán tuvo que llegar a ser un experto investigador. Adán y Eva investigaron y se exploraron mutuamente con todo detalle descubriendo cada detalle de su anatomía, cada rincón de la piel, y seguro que Adán exploró minuciosamente el cuerpo de Eva y ambos disfrutaron del placer hasta el éxtasis. Sigue diciendo la biblia que Dios vio que todo era bueno. La sexualidad es una creación preciosa y perfecta de Dios, Dios diseña y crea cada detalle del cuerpo del hombre y la mujer, cabello, ojos, labios, pechos, cuello, espalda, brazos, manos, piernas, curvas, ombligo, vello púbico, pene, testículos, glande, semen, vagina, labios mayores y menores, clítoris, lubricante vaginal, aromas corporales, cada poro de la piel y sus miles de terminaciones nerviosas, concentradas al máximo nivel en el clítoris de la mujer, el doble de terminaciones que en el glande del pene del hombre. Dios planifica con exquisitez la atracción, la excitación sexual y la explosión de placer del orgasmo. Un panorama de desnudez, transparencia e intimidad donde la sexualidad es el juego favorito de los adultos. Y vio Dios que era bueno todo lo creado. Estamos hablando del diseño de Dios y es adecuado detallar lo que Dios creó. La sexualidad ha sido pervertida en nuestro mundo caído y dirigido por Satanás, quien ha tomado lo bueno y lo ha retorcido, pero no era así al principio. Cada detalle anatómico y fisiológico es obra de nuestro Dios y hemos de recuperar la belleza y autoría de la creación, disfrutar de todo lo bueno y glorificar a Dios. Nos maravillamos al oler y observar una flor, y curiosamente las flores son los órganos sexuales de las plantas, maravillémonos igualmente de observar nuestros órganos sexuales en una relación de amor y pacto. Un matrimonio que se ama y disfruta de la entrega sexual mutua está trayendo el reino a su vida y familia, siendo ejemplo de amor y entrega principalmente a sus hijos. Los cristianos debemos ser los mejores amantes, los mejores expertos en cada detalle que Dios creó y nos regala en el matrimonio, dirigidos por el Espíritu Santo seremos los mejores expertos en el amor y el sexo tal como Dios lo diseñó.

 Y el hombre dijo: «Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne. Ella será llamada mujer [en hebreo ishshah], porque del hombre [ish] fue tomada».

Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Ambos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban. (Génesis. 2:23-25)

Esta unión en un solo ser del hombre y la mujer es el matrimonio, la unión que da lugar a una nueva familia y esa unión es espiritual, profunda, emocional, intelectual y física, es una unión completa donde la sexualidad es parte de esa unión desde lo físico y emocional hasta lo más íntimo y profundo, una unión que conecta dos personas completas, cuerpo, alma y espíritu. La sexualidad sana en la biblia nunca tiene que ver con los genitales o el cuerpo sino con la persona, su intimidad, el alegrar al otro, el amor, el pacto y los hijos fruto de ese pacto.

Amar con los cinco sentidos


En el matrimonio nunca una persona es vista o valorada en base a sus atributos sexuales, sino de forma integral, completa. El Cantar de los Cantares es un poema erótico que describe el amor entre dos jóvenes en un ambiente natural, jardines, flores, frutos, aromas entre los que juegan los enamorados, se observan, se halagan, describen sus cuerpos con todo detalle donde intervienen los cinco sentidos:

1.   Vista: he aquí que tú eres hermosa amiga mía /…/ toda tú eres hermosa, amiga mía (4:1-7) (describe ojos, cabellos, dientes, labios, habla, mejillas, cuello, joyas y pechos)

2.   Olfato: el olor de tu boca como manzanas, y tu paladar como el buen vino (7:8,9)

3.   Tacto: su izquierda esté debajo de mi cabeza y su derecha me abrace (2:6)

4.   Oído: hazme oír tu voz, porque dulce es la voz tuya (2:14)

5.   Gusto: como panal de miel destilan tus labios oh esposa: miel y leche hay debajo de tu lengua (4:11)

Una relación de amor y pacto

La relación matrimonial es una relación de amor, pasión, exclusividad, fidelidad y pacto.

     Mi amado es mío yo suya (2:16)

     Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía; has apresado mi corazón con uno de tus ojos /…/ cuánto mejores que el vino tus amores (4:9,10)

     Mi amado es blanco y rubio, señalado entre diez mil (5:10)

     Una es la paloma mía, la perfecta mía; es la única de su madre, la escogida (6:9)

     Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía; fuente cerrada, fuente sellada (4:12)

     Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo /…/ las muchas aguas no podrán apagar el amor ni lo ahogarán los ríos (8:6,7)

Según la biblia, el fin de la intimidad sexual en el matrimonio, a parte de la procreación, es el conocer al otro, disfrutar, hacer feliz y dar placer al otro:

     Cuando un hombre es recién casado, no saldrá con el ejército, ni se le impondrá ningún deber; quedará libre en su casa por un año para hacer feliz a la mujer que ha tomado. (Deuteronomio 24:5)

     Sea bendita tu fuente, y regocíjate con la mujer de tu juventud, amante cierva y graciosa gacela; que sus senos te satisfagan en todo tiempo, su amor te embriague para siempre. (Proverbios 5:18,19)

     Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de tu vida fugaz que Él te ha dado bajo el sol (Eclesiastés 9:9a)

     La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. (1ª Corintios 7:4)

Observemos que estos versículos son mandamientos: haz feliz, que sus senos te satisfagan, goza, imperativos que debemos tomar muy en serio, mandamientos que en demasiados matrimonios son olvidados con las desastrosas consecuencias que tiene descuidar,  desobedecer la palabra de Dios.

Dios, el esposo de Israel

La palabra de Dios muestra la fuerza y pureza del matrimonio incluso usando esta figura en la relación de Dios con su pueblo. Dios se relaciona con su pueblo utilizando diferentes figuras: como Dios único, el todopoderoso, el eterno, el creador del universo o como padre, pero con diferencia la figura más utilizada por Dios para relacionarse con su pueblo es la del esposo que se acerca a su amada, a su pueblo, la amada que liberó de la esclavitud de Egipto para hacerla su esposa. La figura matrimonial se repite constantemente en toda la biblia. En los profetas se refiere con frecuencia al adulterio del pueblo de Israel al adorar o servir a otros dioses en comparación al adulterio del matrimonio. Este es el centro del libro y vida del profeta Oseas, donde toma por esposa a una prostituta que le es infiel hasta la saciedad como muestra de lo que ha sido el pueblo de Israel con su Señor. Israel nunca cesó de adulterar con todos los pueblos de alrededor, abandonando al Señor en cualquier oportunidad, hasta Malaquías, el último profeta del antiguo pacto donde el profeta acusa al pueblo de haber roto el pacto que hizo con la mujer de su juventud en una doble referencia al divorcio y al pacto roto entre el pueblo y Dios.


En el Nuevo Testamento se usa la misma figura siendo esta vez la esposa la iglesia, y el esposo Cristo que culmina en el Apocalipsis con las bodas del cordero, Jesús, con su iglesia.


Pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo (2ª Corintios 11:2)

El buen sexo en el matrimonio

El matrimonio es una relación profética que nos habla del amor de Cristo por su iglesia. La palabra pide a los esposos que amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia, entregándose a sí mismo por ella (Efesios 5:25), esto es amar hasta la muerte, dar todo por el otro, una entrega y compromiso total y sin condiciones donde la intimidad sexual se enfoca en alegrar y dar placer al otro antes que buscar el placer propio, redescubriendo así que más bienaventurado es dar que recibir, gozando juntamente con el otro. En el plano sexual, esto implica la necesidad de que el marido ame sexualmente a su esposa entregándose a ella, buscando el placer de ella antes que el suyo propio. Dios diseñó al hombre y la mujer con notables diferencias no solo anatómicas sino también en las diferentes respuestas sexuales. La fisiología de la respuesta sexual del hombre es muy diferente a la de la mujer, los procesos y tiempos de reacción son muy diferentes, un hombre con estimulación genital continua puede excitarse y alcanzar el orgasmo en muy poco tiempo, mientras que la mujer suele necesitar mucho más tiempo, y requiere de una amplia fase preparatoria que incluirá palabras dulces, caricias, sentirse emocionalmente unida a su pareja, pasos apropiados seguidos de roces, caricias, besos, prosiguiendo lentamente a un acercamiento más íntimo que podrá incluir pechos y otras zonas erógenas hasta llegar a los genitales. Un dato que nos muestra algo clave en el diseño divino de la sexualidad: la mayoría de las mujeres no alcanzan el orgasmo solo con la penetración sino que se hace necesaria la estimulación del clítoris, esta realidad en el proceso de excitación femenina hace que un buen amante se centre principalmente en conducir a su mujer al orgasmo antes de la penetración, de hecho la penetración suele ser en muchos casos el principio del fin del acto sexual pues si el hombre llega al orgasmo sin que la mujer lo haya alcanzado, probablemente ella se quedará sin orgasmo. Esta triste situación se da en demasiados casos, básicamente cuando el hombre busca su propio placer antes que el de la mujer y como resultado ambos acaban perdiendo, pues el mayor goce sexual se conseguirá en la entrega mutua, buscando el hombre “alegrar” a la mujer, deleitarse en el placer de ella, para gozar mutuamente haciendo uso de los cinco sentidos, y prolongando la excitación al máximo, recibiendo más al dar más. Estas recomendaciones pueden ser apropiadas o no dependiendo del caso, pero hay un camino mucho mejor e infalible: la guía del Espíritu Santo, preguntarle cómo amar a tu esposa, y la esposa al esposo, acercarnos al otro con la primera y perfecta inocencia de Adán y Eva, orando antes y durante nos amamos, preguntando a Dios cada paso a dar, con el amor y entrega que nacen de personas nacidas de nuevo y que no viven para sí, que aman a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo, y tu prójimo más próximo es tu mujer, tu marido.



La mejor guía de sexualidad, es la guía del Espíritu Santo

Tras una relación sexual de entrega y disfrute máximos, el hombre habrá cumplido bien, sexualmente, lo de amar a la mujer, así como la mujer sentirá un respeto genuino por su marido (Efesios 5:33), consiguiendo combinar la enseñanza bíblica de amor y entrega de Jesús, con la delicadeza sensual del Cantar de los Cantares, cumpliendo con los mandatos paulinos de amor y respeto, gozando juntamente y experimentando que más bienaventurado es dar que recibir también dentro de la intimidad sexual del matrimonio.

¿Y los solteros?

Hasta ahora nos hemos centrado en las relaciones sexuales pero la sexualidad abarca mucho más, la sexualidad comienza incluso antes de nacer, con la diferenciación sexual que se produce en el feto y abarca toda la vida hasta la vejez. La sexualidad está presente en nuestra identidad, sentirse hombre o sentirse mujer, los roles, la forma en que nos relacionamos con los hombres y las mujeres, cómo y con quién juegan los niños en el patio de la escuela, como nos vestimos, nos peinamos, el perfume que nos gusta, la masculinidad o la feminidad, todo esto y mucho más es parte de nuestra sexualidad, la del casado y la del soltero. Las relaciones sexuales han sido establecidas por Dios dentro del marco del matrimonio, un marco de protección para la intimidad y reproducción entre dos personas en una relación de pacto. La sexualidad barata y casual que ofrece el mundo es un gran engaño que deja mujeres y niñas embarazadas, padres ausentes, y es una fuente de mucho dolor a cambio de un efímero placer que incluso está ausente en muchas ocasiones. Es mentira que las relaciones sexuales sean una necesidad básica, se puede vivir y muchas personas viven felices sin tener relaciones sexuales, aunque se entiende que muchas personas, la mayoría, quieran formar una familia y vivir en pareja, pero un discípulo de Jesús ha muerto a sus deseos, y debe vivir para su Señor primeramente, quien le proveerá de todo lo mejor y necesario para su vida, incluso de un compañero sentimental si es esta es la voluntad de Dios y la propia persona, que coincidirán sin duda si somos guiados por el Espíritu Santo, tanto solteros como casados.

Si pensamos en los jóvenes que buscan primero el reino de Dios, la sexualidad como parte de nuestra identidad, se expresa en la forma de relacionarnos, vestir, sentir, pensar, etc., es especialmente importante vivir la masculinidad o feminidad, y ser ejemplos para otros en este mundo caído donde incluso la identidad se está desmoronando. Estar soltero es además un privilegio sin igual para tener tiempo para estudiar, estar involucrados en actividades de la iglesia, ser discipulados, tener discípulos, dedicar tiempo a otros, cuidar de los padres y mayores de la familia, la iglesia u otros colectivos, participar en campamentos, proyectos, viajes misioneros, etc., etc. He conocido jóvenes solteros que tienen discípulos, tiempo de cuidar personas, de organizar reuniones, salidas, eventos, que han viajado por muchos países, participado en proyectos misioneros y disfrutado de una libertad casi impensable para aquellos que pronto se involucran en relaciones de pareja. Todo lo anterior está seriamente limitado para los matrimonios, pues el casado debe cuidarse de agradar a su esposa/o (1ª Corintios 7:33-35) y mucho más cuando llegan los hijos. Sinceramente, muchos jóvenes que comienzan relaciones de pareja o noviazgo son frenados, limitados, privados y muchas veces condicionados por la pareja o las circunstancias de forma que se pierden oportunidades preciosas para crecer, viajar y extender el reino. Si eres joven y soltero, disfruta de tu libertad al máximo, siguiendo este sabio consejo:


Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. (Eclesiastés 11:9)

Pornografía, la perversión del sexo

La belleza y maravilla de la sexualidad choca radical y frontalmente con el concepto y uso del sexo en nuestro tiempo centrado en la obtención de placer de uno mismo, esto es lo que ofrece y promueve la pornografía, toda la perversión imaginable hecha realidad. La pornografía muestra la degradación máxima y absolutamente contraria a la sexualidad natural amparada bajo el pacto matrimonial de respeto y amor entre un hombre y una mujer. La pornografía está centrada principalmente en el placer y deseo de los hombres y la cosificación absoluta de las mujeres, produciendo una erotización del dolor físico, falta de deseo y de consentimiento, maltrato y violación principalmente de mujeres, aunque también de niños e incluso animales. En los menús y páginas pornográficas se ofrece incesto, violación, fetichismo, colegialas, interracial, homosexualidad, lesbianismo, orgías, sadomasoquismo, y todo tipo de perversiones, muchas de ellas en el límite de lo legal. Además la industria del sexo conecta los videos pornográficos con chats en línea, y todo un mercado de citas reales y prostitución, mercado alimentado en gran parte por la trata de personas y la explotación sexual infantil. Un mundo de oscuridad, explotación y dolor infinito, la verdadera cara del pecado y sus más terribles consecuencias, disfrazado de placer y glamour. Muchas de las personas que aparecen en el porno son víctimas de trata. La trata de seres humanos con fines de explotación sexual se ha convertido en una lacra que está destruyendo la vida de millones personas, en su mayoría mujeres y niñas. Cada uno de estos individuales actos de compra de sexo mueve millones de euros, es la demanda de sexo a cambio de dinero lo que empuja a millones de mujeres y niñas a caer en las redes internacionales de la industria del sexo y la explotación mafiosa, la esclavitud del siglo XXI. El horror que se vive hoy día y las cifras absolutas en millones de personas esclavizadas nos sitúan ante el mayor número de personas en régimen de esclavitud y bajo las peores condiciones de toda la historia de la humanidad, y la pornografía forma parte de todo esto, cada clic mueve la rueda de la industria del sexo para obtener imágenes cada vez más extremas y necesita de personas que en muchos casos son sometidas a todo tipo de aberraciones, todo esto también es consecuencia de cada clic, de cada búsqueda de imágenes tras las que se dan terribles violaciones, abusos y sufrimiento del que somos cómplices al consumirlo y ¡cuidado con esto! pues los hijos de Dios sabemos que cada palabra será tenida en cuenta en el juicio, cada acto sea bueno o sea malo, y añadamos: cada búsqueda en Internet, cada clic.

Volvamos a la situación del paraíso en la creación, chocante ¿no?, ¿Tiene algo que ver la sexualidad diseñada por Dios con eso en lo que se ha convertido en nuestros días? Vemos que los hombres y mujeres hemos ido cambiando, retorciendo las cosas desde su diseño y funciones originales hasta otra cosa bien distinta, esto es la definición de perversión. No es de extrañar que al hablar de sexo hoy nos cueste imaginar a Adán y Eva haciendo el amor en la presencia de Dios. Lo chocante de esto no está en el acto sexual en sí sino en la deformación que ha ido adquiriendo todo lo relativo a sexualidad en nuestro mundo. Cuando Dios creó al hombre y la mujer, incluyendo la sexualidad, vio Dios todo lo que había hecho y he aquí que era bueno en gran manera. Volvamos al diseño original, reclamemos la autoría de nuestro Dios, vivamos y disfrutemos de lo bueno que Dios creó sin caer en las trampas que el enemigo ha pervertido, imitado y contaminado, seamos luz en la tierra también en el área de la sexualidad, intimidad y el amor de pareja.

Comparando la pornografía con el diseño original

La pornografía está centrada en el placer egoísta y Dios diseñó la sexualidad como forma de unión y amor al otro. Tal vez esta es la diferencia fundamental entre ambas. La pornografía se utiliza normalmente en solitario con el fin de excitarse y masturbarse, mientras que el sexo dentro de una relación matrimonial de amor y pacto es una forma de entrega al otro, de conexión, de intimidad y otros muchos factores además de la procreación. Veamos una tabla comparativa.

PORNOGRAFÍA

DISEÑO DE DIOS

Placer egoísta

Dar placer al otro

Genitalidad

Persona íntegra

Violencia

Cuidado, cariño

Persona objeto

Persona amada

Utilizar

Conocer, compartir

Violación

Protección

Sufrimiento, humillación

Entrega, dar la vida

Lujuria

Erotismo

Fornicación

Matrimonio

Perversión

Diseño original

Eyaculación, orgasmo

Disfrutar, alegrar

Soledad

Amistad

Culpa

Inocencia

Promiscuidad

Exclusividad

Adulterio

Fidelidad

Dolor

Cuidado, protección

Trata, esclavitud

Libertad

Adicción

Decisión libre

Mentiras, engaño

Transparencia, verdad

Suciedad

Pureza

Ocio

Procreación

La lista anterior no pretende ser exhaustiva pero creo que muestra cuan alejado está la pornografía de una sexualidad sana, por tanto ¿Que columna eliges? ¿Mezclamos un poco de ambas? ¿Metemos algo de porno en nuestro matrimonio? Creo que no hace falta siquiera debatir estas preguntas retóricas. Imaginemos ahora el efecto que está teniendo el consumo de pornografía en los tiernos cerebros de los jóvenes y niños, y cuán grande puede ser la distorsión que alcancen y la contaminación de sus mentes, comportamientos y trato del sexo opuesto, la pornografía es una fuente de contaminación, nunca educación.


En la pornografía no hay palabras dulces, poesía, olores, penumbras, risas, juegos, creatividad, caricias, besos, abrazos, susurros, explorar al otro, conocer, interés genuino en el otro, cuidado, nada que ver con el amor.

Hemos hablado del efecto en los jóvenes y niños, pero ¿Cuál es el efecto en personas casadas? La masturbación y pornografía, cuando es practicada por un miembro de la pareja a escondidas del otro es un pecado contra Dios y contra tu esposa/o, un pecado que engloba muchos otros: codicia, lascivia, engaño, mentiras, doble vida, adulterio del corazón y riesgo real de sexo extramatrimonial y consumo de prostitución. Además de ser un lamentable ejemplo para los hijos u otras personas que fácilmente pueden descubrir. El cónyuge que es traicionado, normalmente la esposa, se sentirá inferior, engañada, abandonada, utilizada, manipulada, puede verse muy afectada emocionalmente, sentirse incapaz de contentar a su marido, culpable, llegando incluso a operaciones de estética para parecerse a las actrices porno o vulnerable emocionalmente, desarrollar disfunciones sexuales así como ansiedad, depresión y algunos trastornos mentales. Consumir porno no solo es adulterio, es además un ataque despiadado a nuestra pareja.

Consecuencias de la pornografía

Ya hemos nombrado mucho pero a modo sumario creo que es necesario tomar conciencia del lodo y consecuencias de esta lacra que está infiltrándose en tantos hogares.

Jesús dijo: “cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” (Mt. 5:28). Estas palabras se cumplen hoy más que nunca, la pornografía es la plataforma que convierte en realidad el adulterio del corazón, que reproduce en la realidad toda la perversión que puede generar una mente traducida en las redes por medio de algoritmos de inteligenciad artificial que convierten los más oscuros deseos en prostitución y perversión sexual y violencia principalmente de mujeres y niños. El consumo de porno promueve la industria del sexo, todo tipo de perversión sexual, prostitución y trata de personas. Otro gran peligro del consumidor es la adicción a la pornografía y al sexo pues la pornografía es altamente adictiva. Otras consecuencias son: la destrucción de las relaciones personales, ver a las personas como objetos, la masturbación, la perversión creciente por el consumo de escenas cada vez más violentas o extremas que afectan o impiden relaciones afectivas y sexuales sanas, el desarrollo de disfunciones sexuales como eyaculación precoz, disfunción eréctil, dispareunia, vaginismo, la falta de deseo o el rechazo e incluso aversión al sexo. Las parejas del consumidor de pornografía en muchas ocasiones relatan sentirse utilizadas y engañadas, incluso forzadas a realizar actos desagradables o indeseables para complacer a sus parejas. Otra consecuencia es la pérdida del deseo por la pareja y la dificultad de sentir placer en las relaciones sexuales con la pareja pues el porno ofrece mayor placer, más extremo, más variado y sin tener que complacer al otro. Algunas personas desarrollan complejos de inferioridad al compararse con los “superdotados” actores y actrices porno, su desempeño sexual o sus cuerpos operados sin saber distinguir entre la ficción y la realidad. La pornografía es la peor forma de educación sexual, es un veneno, una escuela del placer egoísta. Otras consecuencias son el desarrollo de parafilias, conductas desviadas, perversiones e incluso actos ilegales que se pueden encontrar en los menús y oscuros laberintos del porno: pedofilia, fetichismo, orgías, zoofilia, violaciones, sadomasoquismo, homosexualidad, incesto y todo tipo de actos donde abunda la humillación, el abuso y el sufrimiento.

Hemos visto como la pornografía y la sexualidad diseñada por Dios son completamente opuestas, una pertenece a la oscuridad y la otra es la creación natural de Dios. No las mezclemos. El consumo de pornografía es un pecado con muchas y graves consecuencias, pero el evangelio nos abre el camino de la oscuridad a la luz a través del arrepentimiento, la restauración y la libertad que nos da el Señor, quien hace nuevas todas las cosas.

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres (Juan 8:36)

Jesús y la sexualidad

Jesús es el maestro, el modelo, el Señor, la cabeza de la iglesia como nosotros somos el cuerpo, Jesús vivió como soltero en su paso por la tierra pero es el esposo de la iglesia, él está con nosotros siempre, todos los días hasta el fin del mundo, y vive y siente nuestro dolor, nuestro gozo, lo más íntimo de nosotros incluida nuestra relación matrimonial y nuestra sexualidad. Hubo un tiempo en que me parecía injusto que Jesús hubiera sido soltero pues yo sentía que eso le impedía experimentar las luchas complejas que se pueden llegar a vivir en el matrimonio, hasta que un día el Señor me reveló que Él conocía y experimentaba cada una de mis luchas, sensaciones, vivencias y heridas. Jesús, como esposo de la iglesia y en su divina omnisciencia y omnipresencia conoce cada íntimo detalle y pensamiento, su muerte es atemporal de manera que él siente nuestras heridas y nuestro dolor presente, y experimenta las dificultades no solo de mi vida sino de mi matrimonio y de cada matrimonio así como de cada uno de sus discípulos. Jesús experimenta cada infidelidad, cada traición al pacto que hicimos (Malaquías 2:14) con la mujer (o marido) de nuestra juventud.

En su paso por nuestro mundo Jesús nos enseñó la profundidad del amor, el respeto, la pureza, nos enseñó a cuidar lo que entra por los ojos, lo que contamina el cuerpo, siguiendo sus pasos podemos observar su relación con las mujeres, cómo debió mirarlas y tratarlas para que muchas cayesen a sus pies derramando lágrimas y perfume, Jesús nos llevó de nuevo al principio, a cuidar el pacto matrimonial según diseño original, fue un ejemplo de  fidelidad, entrega, de amar hasta la muerte, de dar la vida por el otro, de reír y llorar juntos, de amor eterno en la tierra y en el cielo, donde nos espera un banquete de bienvenida, un banquete de boda con música y bailes, una fiesta por la eternidad.

Jonatan Serrano

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